063 : 日本書紀 Nihon Shoki.


Crónica de Japón.


Nihon Shoki 日本書紀 (Crónica de Japón), editado por el príncipe imperial Toneri y otros, y completado en el cuarto año de la era Yōrō (720). Los 30 volúmenes abarcan el período desde la era mitológica hasta la época de la emperatriz Jitō (finales del siglo VII). Desde la antigüedad, los volúmenes primero y segundo, que versan sobre la era mitológica, han sido sumamente apreciados en Japón. El manuscrito existente más antiguo de Nihon shoki data del período Heian (794−1185). La primera edición publicada apareció en el cuarto año de la era Keichō (1599), cuando el emperador Goyōzei (1571-1617) ordenó la impresión de los volúmenes primero y segundo, Jindai-no-maki (literalmente, volúmenes de la era mitológica), con antiguos tipos móviles. Este libro tiene un trozo de papel que lleva el título de la obra y otro que indica que fue escrita a mano por el emperador Goyōzei.



El libro está escrito en chino clásico, e incluye varias citas de crónicas chinas. El Nihon Shoki consiste en un registro en formato cronológico, los treinta volúmenes llevaron registro de los asuntos dinásticos, biografías de ministros de la corte, y otros formatos históricos. Los primeros dos consisten de la era de los Kami, y los demás llevan registro de los eventos de los gobernantes, hasta la emperatriz número 41, Jitō. La última sección, del libro 28 al 30, relata los eventos más recientes de los últimos veinte años del libro. El último libro termina con la abdicación de Jitō en el año 697. El libro quedó abierto con la expectativa de que se continuaría ampliando conforme transcurriera el tiempo. En el Nihon Shoki además se trató de justificar el linaje divino del que han descendido los emperadores de Japón, para justificar su carácter de gobernante. Un punto en común que comparten tanto el Kojiki como el Nihon Shoki es la estructura básica que justifica el poder de la familia imperial al conectar la genealogía del emperador con los dioses Amaterasu y Takamimusuhi. Ambos libros tienen muchas diferencias, que se pueden interpretar como dos intereses divergentes. El primero es una actitud de rechazo del modelo chino, y una preferencia por preservar la tradición indígena de Japón. Al rechazar los clásicos de China, Japón mantenía la naturaleza oral y mítica de sus tradiciones utilizando una mezcla de escritura fonética con ideogramas. Así, dentro del Kojiki se evita cualquier mención de China o el budismo.
La segunda postura es la de un patrón independiente en el cual Japón imita a China sin llegar a ser un esclavo de su cultura, trazando diferencias entre ambas. El Nihon Shoki utiliza el marco clásico y cronológico chino, pero sus registros incluyen la mitología de la "era de los kamis" y continúa hasta la genealogía imperial, enfatizando el concepto indígena. Las diferencias entre el Kojiki y el Nihon Shoki permiten ver que a partir del siglo VII y el inicio del VIII la corte pasó por cambios en donde el gobierno adoptó los códigos del ritsuryo (confusianistas) en las eras de Tenmu y Genmei, pero respetando la realeza.

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