056 : El budismo en Japón.


Japón es un país en donde se convive de forma armonionsa con distintas religiones. Por un lado se puede encontrar el Sintoísmo, creencias autóctonas y fundacionales con un panteón de deidades llamadas "kami" que habitan en templos llamados 神社 "jinja" (considerada la religión autóctona de Japón), por otro lado, el Cristianismo que también tiene su cuota de devotos en donde muchos matrimonios se realizan bajo los preceptos marcados por esta religión que llegó a Japón durante el siglo VI de mano de los misioneros jesuitas españoles y portugueses en el sur del país. Y finalmente el budismo.

¿De dónde proviene?

Hoy en día el budismo se practica tanto en China como en Japón y Corea, mayoritariamente la rama "Mahayama". Se trata de una corriente de carácter laico que surge del Budismo originario hindú iniciado por Buda, también conocido como Siddharta Gautama. El budismo fue introducido en Japón durante los siglos V y VI (mil años después del tiempo de Buda) por monjes japoneses formados en monasterior chinos, con gran influencia en las altas esferas de la época. La corte del emperador fue uno de los estamentos que más rápido abrazó las ideas provenienttes del budismo.
Al poco tiempo, se formaron distintas escuelas que buscaron interpretar el budismo a su manera en Japón. El objetivo residía en explicar de la mejor forma el camino más fácil de llegar al nirvana o estado "búdico" de iluminación y el despertar. De este modo nació la escuela de budismo japonés más conocida como la escuela "Zen" procedente del budismo "Chan" de China.

La escuela Zen

Esta corriente de budismo fundada por por Myoan Eizai, quien viajo a China para conocer y practicar el budismo de la "Escuela de la Plataforma Celestial". Durante su estancia centró su interés en la vertiente china del Budismo, el "Chan", que acabaría impulsando de forma especial en su regreso a Japón.

Fue él el ideólogo de los "koan" o acertijos absurdos y sin respuesta que lo único que buscaban era que el discípulo encontrara una respuesta fuera del pensamiento lógico y razonable. Al mismo tiempo, Myoan Eizai fue el máximo exponente e inventor del "Zazen" como forma y método de meditación estricta en posiciones de lo más incómodas durante días, semanas, meses e incluso años. Una práctica que la mayoría de los devotos de su escuela no podía ni plantearse. El Zazen debía realizarse de cara al vacío para no distraer la mente.

Eizai estableció también, que los maestros pudieran dirigirse a los discípulos para aconsejarles a incluso se les permitía mantener entrevistas personales donde se buscaban los puntos de mejora en la práctica de este tipo de budismo. Todos los monjes, aprendices y maestros debían dormir mirando al techo, otra de las excentricidades de Myoan Eizai.

Fue uno de sus discípulos, Dogen, quien durante un viaje a China, aprendió las técnicas de "Soto Zen" para implantarlas más tarde como otra escuela del budismo japonés.

La escuela Soto Zen

Si la escuela Zen parecía una rama estricta, la fundada por Dogen va mucho más allá. Desde el principio, Dogen decidió prescindir de los koan ya que pensaba que no hacían más que entorepecer el principal propósito del la práctica del Budismo, "la meditación". Para la escuela Soto Zen lo único que tenía valor era el Zazen, la meditación de cara a una pared blanca.

A diferencia de la escuela Zen, los aprendices no tenían derecho a preguntar por sus enseñanzas a los maestros mientras estos últimos tenían "barra libre" para azotarles si apreciaban signos de flaqueza en las posturas de meditación. Dogen no tardó en cambiar la postura en la que dormían los aprendices, pasando de mirar la techo a una posición de costado derecho del cuerpo. Por último, esta escuela de budismo japonés negó desde el principio el 悟り "satori" o el despertár "búdico".

La escuela del Loto Solar o de Nichiren

De todas las escuelas de budismo en Japón, la fundada por Nichiren en el siglo XIII es la más moderna. En sus inicios, el llamado como "enfant terrible" del budismo japonés siguió un tiempo los preceptos de la "Escuela de la Tierra Pura". Pese a ello, descubrió mediante una revelación que esta rama del budismo no era la adecuada. Por ello optó por seguir el llamado "Sutra del Loto" o textos escritos por los discípulos del Buda originario, en los que se recogían sus palabras. Su máxima consistía en recitar el título del sutra sin cesar ya que este se dirigía al "Shakya Muni", el Buda fundador.

Nichiren pasó a la historia como un intransigente e intolerante ya que ordenó a todos sus discípulos no confraternizar con ninguna persona de otra escuela. Sus razones se radicaban en que para él, esto sólo podía conllevar interferencias con sus enseñanzas. Pensaba que todas las demás escuelas eran herejes.

En la actualidad se calcula que hay alrededor de 75 millones de devotos budistas en Japón, de los cuales un 30% congregan con la escuela fundada por Nichiren.

La escuela Obaku.

Esta escuela fue fundada por un monje chino llamado Yin Yuen. Fue conocido en Japón como calígrafo y poeta bajo el nombre de "Ingen". En su caso, Ingen predicó un budismo basado en la figura del Buda Amida, mezclaba la escuela Zen con preceptos de la escuela de la Tierra Pura. Las enseñanzas de la escuela Obaku partían de la repetición de los mantra o resúmenes de los sutra.

Escuela de la Tierra Pura o escuela Jodo.

Fue fundada por Honen y distingue dos senderos budistas, el primero, basado en el propio esfuerzo y disciplina, y el segundo, en la fe sincera en el Buda Amida. Se le considera una de las formas más comunes de budismo mahayama. Esta corriente se caracteriza por la devoción al "dodhisttava Amitabha" que reina en la tierra pura. Los seguidores de esta escuela aspiran a renacer en la Tierra Pura y lograr la iluminación.

A través del siglo XIX surgieron nuevas formas de budismo entre las cuales la más notable es el "soka gakkai", un movimiento laico originado en el budismo Nichiren. Como otros movimientos religiosos del japón, el "soka gakkai" muestra un notable perfil y pone el acento en la reforma del individuo y de la sociedad. Cerca de tres cuartos de la población japonesa es budista, lo que no impide que muchos de estos sigan venerando, al mismo tiempo, en sus hograres los espíritus divinos del kami del shinto.



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