070 : Mono no aware y Wabi-sabi.


El mono no aware 物の哀れ y el wabi-sabi 侘・寂 son dos conceptos esenciales para entender no solo la literatura, sino todo el mundo artístico japonés. Son ideas tan puramente orientales que no encajan con la concepción del mundo que tienen los occidentales. Leer literatura japonesa sin conocer estos conceptos es comprender tan solo una parte de lo que el autor intenta transmitir. A través de estos dos conceptos el autor logra comunicar emociones con su arte, ya sean las palabras o sean las líneas de un dibujo.

Mono no aware 物の哀れ

"Mono no aware" o simplemente "aware" se traduce normalmente como "la compasión por las cosas". Es un concepto estético que comenzó a evolucionar en la era Heian, cuando en el arte aún no se había comenzado a notar la influencia del budismo o el confucianismo. El aware es el sentir humano, despojado de toda creencia religiosa y de todo patrón ético y moral. Es la piedad que sentimos cuando escuchamos o vemos cualquier acontecimiento. Lo que se expereimenta en el interior cuando se ve un pájaro muerto en la tierra tras caer de la rama.
Como indicó Vicente de la Haya:

"La única condición que pone el mundo para permitirte escribir un haiku es que antes hayas sentido un aware, una profunda emoción motivada por algún suceso. El aware es, según la mayoría de los entendidos en la literatira japonesa, la clave de sensibilidad nacional. Hasta que Motoori Norinaga 本居宣長 (1730-1801) lo devolvió a su pureza original, mono no aware venía traduciendose como "el lamento de las cosas" y se entendía desde una óptica budista, como esa tristeza que emanaba del mundo por su naturaleza efímera. Norinaga recordó a los japoneses, y nos enseñó a todos los demás, que el aware es cualquier clase de emoción profunda que lo exterior provoque en nosotros".

Así, el mono no aware no entiende de credos, es la sensibilidad humana en sí misma.



Wabi-sabi 侘・寂

"Wabi-sabi" es un concepto estético que comenzó a desarrollarse a partir del budismo zen y que impregna cada valor artístico japonés de esa capa "zen" que muchas veces es tan imposible de explicar para un occidental. Cuando vemos una película japonesa, llemos un libro, admiramos una pintura o saboreamos un plato entre otras cosas, todo tiene una sensación que se suele definir como "muy zen". Eso es precisamente el wabi-sabi, es decir, hacer de la imperfección, la asimetría y la menudencia el germen de la belleza. Es algo tan diferente de nuestra concepción de lo hermoso que es complicado de entender ya que nos regimos por la idea de perfección de la cultura helénica.
Para los japoneses, la idea de belleza radica en los hermosamente imperfecto. Esa piedra tan impura, con diferentes tonalidades de grises y cuya forma dista mucho de ser el círculo perfecto. La sensación de ver la belleza en la imperfección es el wabi-sabi. Es la austeridad hecha felicidad.
Este concepto alcanza su esplendor en las artes japonesas más conocidas en occidente, sadō (la ceremonia del té), el ikebana, los haiku, los jardines, etc.

Aunque en la literatura contemporánea estos dos conceptos no están tan marcados, se precibe una fina capa que envuelve a las novelas más actuales. Sin ir más lejos, el nobel Yasunari Kawabata 川端康成 (1899-1972) recurre a estos recursos estéticos en muchas de sus obras.



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